viernes, 11 de febrero de 2011

11-02-2011 ¡¡¡DÍA CAPICÚA!!!

SI SE LEE HACIA DELANTE
Y DE DELANTE HACIA ATRÁS
UNA PAREJA DE UNOS
AL PRINCIPIO Y AL FINAL
ONCE DEL DOS DOS MIL ONCE
ESTO TIENE QUE ESTAR MAL
UN CAPICÚA, SOSPECHO
DE ESOS QUE SON DE VERDAD
DE LOS QUE DAN BUENA SUERTE
SEA CUAL SEA LA EDAD
Y POR ESO TE LO DIGO
ES UN DÍA A APROVECHAR
PORQUE  NO SABEMOS CUANDO
OTRO VAMOS A ENCONTRAR.

sábado, 30 de octubre de 2010

¡ME GANO LA PARTIDA! ELLA VA A SER ABUELA, YO NO

Fue una comida inolvidable. Era un día de agosto. Sucedía en Vigo, en el Vigo viejo, en Casa Gazpara (ya su nombre hablaba de, o sugería un posible regalo de reyes, lo mismo que si se llamara Baltazara o Melchora). Eran más o menos las quince horas del Diez de agosto. Allí estábamos Las gemelas, Sagar y Andrea, Carmela, Isabel y Mariano y Dyma. Diego y Luis se unirían “a los postres”. Y además, anunció Mariángeles, vendría un convidado sorpresa. Como era sorpresa, pues nadie preguntamos nada. Nos gusten o no las sorpresas, las sorpresas son así. Hay que esperar a que llegue el momento.

Un lujo fue tener a Isa “muñeca de trapo”, la afamada artista de la familia, que supo encontrar un hueco en sus giras y actuaciones para disfrutar de un momento tan entrañable y familiar.

Tampoco quería perderse, ¡cómo no! la espectacular “Vigo Pleamar” que soñada por su padre Xosé Guillermo, fue realizada por los artenautas de la Fundición Nautilus capitaneada por Sagar.

Plagada de las chorradas y risas, besos y cachondeos que acompañan siempre a estas “sobrinadas”, donde sobrinos son sobrinas y sobrinas sobrinos, y bocado tras bocado, se llegó el momento de presentar al convidado sorpresa:

Y fue a Dyma a la que le tocó la presentación: ella era la que conocía, por ser la más cercana, al convidado-sorpresa. Nos dijo “el convidado sorpresa está aquí”.

Yo mirando a un lado, y a otro, y o estaba muy escondido, o yo no veía a nadie.

¿Dónde? ¿Dónde? Le vuelvo a preguntar, encontrándome con su sonrisa y sus manos apoyadas en su vientre.

Me quedé sin palabras. Se me inundaron los ojos. Cataratas. No recuerdo como reaccionaron los demás, creo que en mi emoción perdí de vista el entorno. Mi sobrina me estaba anunciando que yo iba a ser Tía-Abuela.

Tendré que empezar a aprender a volar (me dije). Para cuando mi sobrino/a nieta me diga “Tía Vuela”.

Ese día, ¡qué casualidad, cosa de meigas! Le llevaba yo de regalo a Nour una preciosa cunita, de esas con dosel, para su casa de muñecas.

Hoy me manda su segunda ecografía. Parece que se ve algo. Y ese algo va a ser el próximo miembro de esta familia. Y no uno cualquiera, que va. El primer hijo de una comadrona y un argentino retornado pintor, bailarín, fotógrafo y lo que haga falta para tener a mi “niña” como una reina.

El otro hoy era ayer y hoy ya son más de dos las ecografías que le hicieron. Me dice que el 90% de posibilidades de que sea niña. (¿y el otro 10%....? ¿Qué será de una niña que sólo es al 90%?)

Me cuenta que el padre Diego, emocionado al ver en directo a su niña 90% dijo: ¡Sin duda es mía, ¡cómo baila! ¡Cómo se mueve! Y tiene hasta deditos en las manos…

¡Mira, si hasta se le ven las orejas!

No, no, no,….. dice su madre Dyma, angustiada porque puedan ser grandes sus orejas. Como que no hay tijeras, para recortar lo que sobre.

Ya manda esta 90% niña. Ya manda y mucho. Porque la pobre Dyma ha tenido que apuntarse a clases de la “danza del vientre”. Si le preguntas por qué, dice que se lo pidió la niña.

También se apuntó a clases de Salsa (el baile, no la salsa que acompaña a las comiditas ricas), porque la niña 90% quiere bailar.

No pude contároslo antes. Dyma quería asegurarse de que no le pasaba nada por lo menos los tres primeros meses.

Pero ya me dio permiso. Ya esta cronista tiene el honor de anunciaros la próxima llegada de una nueva miembra (90%) de la familia.

¡Por fin me confirman que es al 100% niña! Pues anda que no estaba yo preocupada por ese 10%! Comprenderéis que se prestaba a todo. Pero No. Es niña y muy niña. La niña que presentaremos en la próxima primada. La niña que nacerá en abril.

Ahora a ver como la llaman. Debería llamarse Josefina ¿no? Pues parece que no están por la labor. (“no se lleva” dicen).

Salvadora, otra opción.

domingo, 10 de octubre de 2010

DIEZ DEL DIEZ DEL DIEZ

DIEZ DEL DIEZ DEL DIEZ
¡¡¡PARDIEZ!!!
YO QUE NUNCA TUVE UNO
NI SIQUIERA EN MI NIÑEZ
NI EN MI LOCA JUVENTUD
NI LO ESPERO EN MI VEJEZ
HOY ME VIENE MÁS DE UNO
AÑO, HORA DÍA Y MES
Y EN MI INTENTO DE ATRAPARLO
SE ME ESCAPA COMO UN PEZ.
LLEGARÁ EL PRÓXIMO ENERO
Y HABRÉ PERDIDO LA VEZ.
¡¡¡PARDIEZ!!! ¡¡¡PARDIEZ!!! ¡¡¡PARDIEZ!!!


domingo, 5 de septiembre de 2010

MENSAJE EN UNA BOTELLA




Decidí que era el día adecuado, el momento adecuado, para cumplir un deseo que habitaba dentro de mí desde hacía mucho tiempo.

Compré un billete de barco. Año Santo Xacobeo (no es que sea religiosa, pero tiene su puntito). El barco te llevaba, y te lleva, a ver la puesta de Sol en Finisterre (magia del fin del mundo). A veces y si hay suerte, te acompañan los “arroaces” (delfines pequeños muy simpáticos, como todos los delfines). Pero ese día, sin saber el por qué, no quisieron aparecer (quizá temían por sus hociquitos, tan largos, tan sonrientes).

Porque yo llevaba una botella. Toda la tarde había estado en la playa, playa tranquila de pueblo, pequeña, sin música, sólo los gritos y las risas de los niños, y casi se me hace tarde. De repente se me vino la idea de cumplir el deseo. A toda prisa vacié una botella de buen vino (no me la bebí, sino que la pasé a una jarra, las cosas claras), y escribí rápidamente un mensaje. En una hoja que encontré que llevaba impreso “Expo-Zaragoza 2008” (eso para despistar por lo del año, por lo del lugar, a aquél que por casualidad abra la botella).

Me asaltó una duda: ¿pongo o no pongo dirección? ¿pongo o no pongo teléfono? ¿pongo o no pongo mi auténtico nombre, mis apellidos? Nos meten mucho miedo con esto de la Internet pero nadie nos prepara para escribir un mensaje en una botella. Decidí poner mi correo electrónico, mi E-mail. Y pensé en la gran paradoja que era poner como punto de contacto un e-mail, cumbre de la tecnología en el momento de escribirlo (quién sabe cuando se encuentre, tal vez dentro de unos cuantos años), y utilizar la botella (tan antigua y tan sencilla ella).

También pensé: ¿Y si ésto es una epidemia? ¿ y si en este preciso momento, miles de personas están echando su botella con mensaje al mar? ¿qué dirían los ecologistas? ¿Qué pasaría cuando miles de personas encontraran a la orilla del mar miles de botellas, cada una con su mensaje? .

Por si acaso, subí al barco con la botella escondida.

Y cuando vi que nadie me veía…

Me pareció que la botella se iba un poco triste, balanceándose con las olas del mar.

¡Zas! Adiós, botellita, quién sabe…. Tal vez te encuentre alguien… quizá dentro de unos años en quién sabe qué costa del mundo, alguien te encuentre botellita, te abra y escriba un e-mail…. cuando ya no esté yo para abrirlo.

domingo, 4 de julio de 2010

EL SUEÑO DE XOSE GUILLERMO




Xosé Guillermo tuvo un sueño.

Soñó que todos los habitantes del mar soñaban, envidiosos de las gaviotas, volar. Y se organizaron cursillos para aprender a volar en pocos días. Como monitores indiscutibles, los peces voladores. También echaban una mano, nada despreciable, los delfines. Tal era el entusiasmo por aprender, que todos estaban dispuestos a hacer horas extras. Como en todas las clases, había alumnos avanzados (camarones, medusas), otros que se retrasaban (cangrejos, centollas… ) que nunca sabían si iban hacia delante o hacia atrás, y otros que a pesar de la buenísima intención y la gran fuerza de voluntad que ponían, no lo lograban (¡esto no es justo! decían las ballenas y los tiburones). También había aquellos que, aprovechando la ocasión de estar tan juntitos, no dudaban en “merendarse” a unos cuantos. Ese era el lado trágico de la movida que estaba teniendo lugar en el fondo del mar y de la que nadie en la costa tenía la más mínima sospecha.

Hasta que por fin, incluyéndose los más torpes, acordaron que habían aprendido lo suficiente para, con un fuerte impulso, lograr lo que ningún pez ni ningún otro habitante del mar había conseguido hasta el momento: VOLAR.

Cierto es que no sabían volar demasiado alto, y cuando más entusiasmados estaban (porque además, sorprendentemente y sin que nadie hubiera previsto que podría presentarse ese problema, podían respirar perfectamente), se tropezaron con las ramas de los árboles.

Los primeros que tropezaron no pudieron avisar a los segundos, ni éstos a los que venían detrás, y poco a poco se fueron enredando uno tras otro, en las ramas de los árboles. Y allí se quedaron atrapados y moviéndose todo el tiempo intentando zafarse del obstáculo y continuar su vuelo. Intentaban aprovecharse de la lluvia, del viento, de ese rayo que pasa, pero nada…. Ahí seguían.

Eso soñó Xosé Guillermo. Xosé Guillermo siempre estaba soñando y realizando, soñando y haciendo, soñando y viviendo…

Pero esta vez, cuando parecía que su sueño no podría nunca realizarse, La FUNDICIÓN NAUTILUS, su querida FUNDICIÓN NAUTILUS capitaneada por su hijo Sagar movió todos los hilos posibles para que este sueño se realizase. Montaron un taller en el que participaron los imprescindibles “Artenautas” y consiguieron que lo soñado se hiciera realidad.

Esa realidad la podréis disfrutar, desde su inauguración en la Alameda de Vigo el día 15 de Julio próximo y durante, creo, un mes.

lunes, 28 de junio de 2010

domingo, 27 de junio de 2010

¡¡¡QUE VIENEN LAS CRUZADAS!!!

Habían pasado algunos meses desde que la historia de la medallitas de marras, aquellas que resultaban tan caras, puso fin a nuestro sueño de Fundadoras. ¿Fin? ¡Qué va!, simplemente estaba en un estado de hibernación hasta que llegó aquel día en que, como de casualidad, vino a parar a nuestras manos una revista que publicaban en el Colegio de los Jesuitas. Esa revista, que tantas veces habíamos visto pero no abierto, escondía en sus páginas lo que iba a constituir nuestra “Segunda Llamada a la Fundación”. Nuestra vocación, que había estado latente sin que lo supiéramos, se despertó ese día.
No era casualidad que en nuestra casa estuviera esa revista, ya que era la del Cole de nuestro queridísimo hermano. Todavía era alumno del Colegio. Menos mal, porque si no es por él, nunca hubiéramos sentido la “segunda llamada” (¿o sí?) Decimos todavía porque poco tiempo después los “padres Jesuitas” invitaron gentilmente a nuestros padres a que se llevaran para siempre al “elementito” que era y que fue siempre nuestro hermano. Con gran disgusto por cierto, sobre todo de nuestra madre, que pensaba que era el mejor Colegio para su hijo. Naturalmente, y por los resultados, estaba visto que su hijo no era el mejor para el Colegio. Ni siquiera era digno de permanecer mucho tiempo allí.
Dicho esto, nos vemos obligadas a volver a aquellas dos gemelas de doce años, fascinadas al encontrar dentro de la revista unas fotos de “los Cruzados de la Eucaristía” ¡Qué capas tan bonitas, de raso blanco por dentro, rojo por fuera (¿o eran rojas por dentro, blancas por fuera?), con una gran cruz bordada en oro…
Y ¡zas! Vino el rayo iluminador: ¿Por qué no hay Cruzadas?.
¡Ver para creer! Las gemelas también precursoras de la igualdad hombre-hombra, mujer-mujera.
Si había Cruzados, también tenía que haber Cruzadas…
Iluminadas y nuevamente entusiasmadas, allá que nos fuimos a decírselo a Pizca. ¡Cómo no, también se sumó al entusiasmo! (Se ve que no lo decía, pero ella, como nosotras, se había quedado hondamente frustrada por el fracaso de las Inesianas).

Quiso el destino que por aquella época, en la Televisión, se emitiera un programa que presentaba un cura del Opus Dei, llamado Jesús Urteaga, con el que iniciamos una correspondencia lo suficiente intensa como para hacerle partícipe de nuestras “ansias” fundadoras.
Deseábamos que en nuestro colegio, hubiera “Cruzadas de la Eucaristía”. Él nos animó y nos proporcionó un contacto en el colegio Cluny, que nos escuchó con mucha atención, dándonos documentación y algunos librillos sobre el funcionamiento. El padre Jesús Urteaga también nos había metido de lleno en el proceso de beatificación de una chica catalana, que había muerto a los 16 años de un cáncer de rodilla, que sobrellevó con gran resignación y murió en “olor de santidad”. Su nombre era Montse Grases del Opus Dei. (Es que nos apuntábamos a todas, oye)
Ni cortas ni perezosas, sabiéndonos apoyadas por D. Jesús, también fuimos a exponer nuestras intenciones, revista en mano, bien documentadas y aleccionadas del espíritu de los Cruzados, ¿A quién? Pues ni más ni menos que a la Madre Prefecta (a veces creíamos que se llamaba Perfecta) del Colegio de la Enseñanza.
Nos recibió, contra todo pronóstico. Nos escuchó atentamente todo lo que le decíamos, todo lo que le proponíamos.
No recordamos muy bien lo que nos dijo. Pero se quedó con toda la “documentación” que llevábamos para supuestamente “estudiarla”.
Tampoco recordamos que a duras penas contuviera la risa.
Pero algo debió decirnos, de alguna manera nos dirigió por el camino de la desesperanza, en algún momento nos puso sobre ese sendero sin retorno que tanto conocen los adultos, que es el sendero de los sueños rotos…
Por segunda vez, el fracaso. Por segunda vez, el mundo tuvo que renunciar a tres personas que tenían muy claro que su vocación era la de ser FUNDADORAS.

FALDON DE CRISTIANAR

FALDON DE CRISTIANAR
Con este faldón se bautizaron nuestro padre y nuestro abuelo.