sábado, 19 de junio de 2010

DILE A LAURA QUE LA QUIERO

Me pasó esta mañana, al escuchar una canción en la radio y allá que me fui, volando, a aquellos dieciséis tan intensos. Allí me encontré en un guateque y envidiando a Laura, porque ella tenía una canción tan bonita.

Laura se enamoró, como yo, en aquel lejano septiembre del sesenta y seis, a golpes de sol y de playa, de mar y de olas, de música y guateques. Ella de Antón, yo de Luis. Luis y Antón, amigos de toda la vida y compañeros de Colegio.

Laura y Antón eran mi seguro. Yo podía salir con Luis en coche si Laura y Antón también venían conmigo. (Así espantábamos tentaciones, se suponía). ¡Poco imaginaba mi mamá cuando se asomaba a la ventana, para vigilar que cumplíamos con lo acordado, lo que en aquél coche podía pasar, porque lo que no se le ocurre a uno, se le ocurre al otro….

Claro que antes de esa permisividad, hubo grandes disgustos. Estaba mal visto ir en coche en pareja… ¡qué van a decir los vecinos! – mamá, la gente tiene más cosas que hacer que estar pendiente de lo que hace o no hace tu hijita (decía yo).

Y allí estaba todos los días, vigilante de la virtud de su hijita, siempre asomada a la ventana.

Nosotros, vigilantes de la vigilanta, aparcábamos el coche en la calle de atrás, y volvíamos de la manita (nada de abrazados). Y así, al llamar a la puerta, mamá sonreía, me besaba, y tan contentos todos.

¿Qué habéis hecho? Pues nada en especial. ¿A dónde fuisteis? Por ahí…..
El por ahí…. Qué socorrido… el por ahí ¡Cómo fastidiaba a mi madre!.
Es que al cine, no podíamos ir.
Tampoco por supuesto, a la playa.
¿Y a dónde podíamos ir?
Pues ahí.

(Otra canción muy adecuada: Poco antes de que den las diez, de Serrat. (http://www.youtube.com/watch?v=Xojl_7qUyRo).

Y esa canción, la que oí esta mañana, la que me llevó a esta crónica, me emocionó. Y no os lo vais a creer, por primera vez hoy conocí la letra. Yo sólo entendía aquello de dile a Laura que la quiero. Con ello me quedaba. Y por eso envidiaba a Laura.

¿Y qué pasó con Laura, la de Antón?... Se fue a Santiago a estudiar, y la ausencia hizo sus estragos. Se volvió a enamorar del que hoy es su marido, Moncho, y vive en una preciosa casa rodeada de jardín allá por San Miguel de Oya. No tuvo hijos, pero su casa es la casa familiar, donde se reúnen todos sus sobrinos, hermanas etc… y dónde se celebran todas las fiestas. Por cierto, tengo que llamarla un día de éstos….

¿Y qué pasó con Mercedes y Luis….. la que no tenía una canción tan bonita…..?
Pues Mercedes se dejó ir…….

No puedo terminar está crónica sin deciros dónde podéis escuchar la canción, esa tan bonita….

Para que Náhida vuelva a coger la guitarra y junto con Nour, se la aprendan y algún día se la canten a esta cronista.

DILE A LAURA QUE LA QUIERO:

http://www.youtube.com/watch?v=XYAkk8k0Xcg versión guatequera.

http://www.youtube.com/watch?v=m2sP5rG47kw&feature=related La misma por el mismo pero hoy en día. ( la canta mucho mejor)

http://www.youtube.com/watch?v=wpb55jAV1mM&feature=related Para los que no sabéis inglés, aunque no tiene nada que ver la versión, se entiende la historia.


COROLARIO DUBITATIVO:

¿Qué hubiera pasado con Laura y Tony, si éste consigue ganar la carrera y regalarle el anillo de compromiso?

¿Hubiera tenido que comprarle otro, porque Laura lo perdió enseguida? Y otro, y otro más?... (Diego y Dyma, por ejemplo).

¿Hubieran tenido hijos? ¿El, tan enamorado, se hubiera enamorado con los años de otra y ahí te quedas? ¿Se habría cansado Laura de tener que hacer ella siempre la comida? ¿Hubieran sido felices siempre?......

Yo recuerdo que la madre de Antón (el de mi Laura) había comentado cuando rompieron que ella siempre pensó que Laura sería la mujer de su hijo…..

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FALDON DE CRISTIANAR

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Con este faldón se bautizaron nuestro padre y nuestro abuelo.