jueves, 6 de diciembre de 2007

LA SONRISA DE MAMA

Y le doy vueltas a la sonrisa.
¿Cómo se puede sonreir en un momento así, incluso para la foto?
Sonríe
y no tiene lavadora. Tendrá que lavar todo a mano.
Sonríe
Y no tiene calefacción ni agua caliente.
Sonríe
Y no hay los grandes almacenes de ahora, ni las tiendas atiborradas de toda clase de artículos para bebé. ¿Cómo es posible que sin esperarnos, ya tengamos el vestidito igual? ¿Se habrán quedado toda la noche la abuela, la tía y quién sabe quién, cosiendo a toda prisa para que estuviéramos tan guapitas?
Sonríe
Y no me imagino el viaje que tendrán que hacer, seis meses después, desde Carballo, un pueblo de la Coruña, hasta Oporto, donde les ha tocado vivir. ¡Por qué carreteras, por qué caminos de tierra! con tres niños pequeños.... ¿Autobús.... tren...... cuántos días?....
Sonríe
Y aún faltan muchos años para que existan los Dodotis, y todavía, creo, no existía el plástico, que impediría que se manchara toda la ropa, en cada pisito o pasito.
Sonríe
Y aún no sabe si va a tener leche para alimentar a dos boquitas. Sí que la tuvo, y pudo alimentarnos durante un año.
Sonríe
Y tienen un sueldo pequeñito, casi tan pequeñito como sus bebés. Su marido un "mileurista" que diríamos hoy, y bajo ningún concepto permitiría que su mujer trabajase. El era suficiente hombre para llevar adelante a toda la familia. Su mujer estaría como una reina en su casa, cuidando la prole que Dios quiera mandarles.
Sonríe
Y aún no sabe qué nombre poner a sus niñas ¿de sus abuelas, de su madre, de su hermana, de sus madrinas?...... quiere nombres dobles, porque le gusta mucho esa costumbre en Portugal. Así que nos caerán por lo menos dos. Y eso sí, tras nuestro nombre "del Perpetuo Socorro", para que su querida virgen nos proteja siempre.
Sonríe
Y no pudo estar su marido con ella, porque no le dieron permiso para estar en el momento del nacimiento y ayudarla, y consolarla, y conocer a sus niñas, y tardará aún mucho en conocerlas... Por teléfono, tuvo que comunicarle que era padre de dos. Y por carta, contándole como había sucedido todo, y lo bien que estaba, aunque se la dictaba a su hermana Mariángeles, por no poder hacerlo ella.
Sonríe
Porque a su carta, le respondió con un "Querida mujercita ¡y qué mujer, caramba!"
Sonríe
Porque recuerda que quería tener una hija, y para eso visitó una iglesia en la que le decían que la Virgen concedía lo que le pedían. Y pidió una niña. Y porque le hablaron de otra Iglesias, en la que también había una Virgen que concedía los deseos. Y pidió una niña.
Sonríe
Porque por haber pedido dos veces... pasó lo que pasó.

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FALDON DE CRISTIANAR

FALDON DE CRISTIANAR
Con este faldón se bautizaron nuestro padre y nuestro abuelo.