lunes, 17 de diciembre de 2007
YO FUI UN ESPERMATOZOIDE.
Era una especie de túnel oscuro. De túnel oscuro húmedo. De repente, un gran empuje y me vi envuelto en una carrera frenética, compitiendo con millones como yo- ¿Pero cómo es posible que supiese que sólo uno tenía que ganar, si nadie me lo había dicho? Ni una miserable instrucción ¡nada! Y venga a correr, correr, abriéndome paso a coletazos y cabezadas. Correr nadando. Nadar corriendo. Dejamos el túnel rápidamente y a seguir nadando, ahora en otro más ancho, más confortable, pero no podíamos parar. ¡Venga! ¡a llegar! ¿a dónde? Pues tampoco lo sabía. Ni por qué, ni para qué. Llegar...llegar....llegar. A toda costa. A costa de todos los demás. Yo sólo, solo yo tengo que llegar, yo sólo, yo sólo..... ¡¡¡llegué!!! No sé como supe que había llegado, pero llegué. ¡Vencedor! ¡Campeón! ¡Yo solito! ¡YOO SOLOOOOO! ¿¿¿¿???? ¿ppppero cóooomo? Si hasta parece que no estoy sólo. ¡No es posible! Alguien llegó conmigo. ¿pero qué hará éste ahí? Está haciendo lo mismo que yo. ¡Vaya sensación! Si siento como si me estuviera desdoblando. Sí, me estoy desdoblando. ¿El también? Miro de reojo. (bueno, es un decir). Pues sí, parece que nos estamos haciendo grandes por momentos. Yo, él, él, yo, nosotros. Eso sí, cada uno en nuestra parcelita. Y muy cómodos, por cierto, ¿pero cuánto durará esta comodidad, si seguimos haciéndonos grandes? ¡Y de pronto lo supe! ¡Me estoy convirtiendo en algo! ¡Estoy iniciando mi vida! (lo sentía, pero aún desconocía las palabras) Y sé que acabo de ganar la carrera más importante (aunque sea éxito compartido) Miles de años sorteando obstáculos mis antepasados, y aquí estoy yo, habiendo superado la gran prueba. ¡Pero qué orgullo! ¿No sientes tú el mismo orgullo? Yo, Ojo de Águila, yo, descendiente directo de Adán y Eva. ¡Menudo pedigrí! ¿que no? ¿quién lo dice, tú?.
lunes, 10 de diciembre de 2007
CASI ME ADOPTAN
Por mucho que miro la foto, no acabo de comprender cómo podemos estar tan tranquilas. No se si soy la que sonríe durmiendo o la que simplemente duerme. Tiene más delito si soy la que sonríe. Porque ese día se jugaba nuestro fucturo. Detrás de la cámara de fotos, está mi tío Guillermo, que había llegado de Vigo junto con su esposa Mercedes. Ellos llevaban casados trece años, y no conseguían tener hijos. Así que se dieron muchísima prisa para conocernos. Seguro que pensaban que cómo era posible que esos muertos de hambre tuvieran tres hijos, y ellos, que tenían "posibles", posibles y de hecho, reales, no lo lograsen. Mercedes era la hermana de mi padre, y tal vez cuando emprendieron el, entonces largo viaje, ya se les había ocurrido la propuesta que no tardaron en poner sobre la Mesa: Mira que son muchos hijos de repente, que los hijos son muy caros, ya lo sabéis, que parece que una es más delgaducha que la otra.... (esa era yo y ya me habían puesto encima el ojo). Nosotros le podemos dar todo lo que vosotros no. Nunca le va a faltar de nada...
Y mi pobre madre mirándome: pues va a ser verdad que está delgadita. ¿podremos criarlas sanas y fuertes, tan poquito que tenemos allí en Portugal?... y se lo empezó a pensar..... Van a poder darle más caprichos...Va a tener mejores trajes.... etc.. Yo muy mosca, todo hay que decirlo, y mi hermana, que pensaba que se iba a quedar sola, pero que así le tocaba a más, no acababa de verlo claro. José Guillermo (que llevaba de segundo nombre el de su padrino, que es el que aspiraba a tenerme como hija), mi hermano, seguro que pensaba ¡bravo, una menos!..
Pero también estaba mi abuela, para ayudar a tomar una decisión:...¡Tú estás loca! ¡ni las gitanas piensan en dar a sus hijos! (es que antes se decía así, gitanas, y no étnicas, como ahora, y nadie se sentía ofendido).
Mi tía Merceditas le decía: La adoptamos y le ponemos nuestros apellidos.
Ahí sí que empezó a tenerlo muy clarito mi madre. Entre lo de la gitana y que yo perdiese mis apellidos.....
Al final dijo no. Y quedamos toda la familia unida. ¡Pues menos mal!.
Pero cómo me ponga a pensar lo bien que habría vivido con tanta abundancia.... Y los trajes... y la herencia.....
¡Quién sabe dónde estaría ahora!.
Aunque salimos tan parecidas, que viviendo las dos en la misma ciudad, a ver cuánto tiempo hubiésemos tardado en saber la cruda verdad...
Un beso a mis padres, por no haber cedido a la presión psicológica que suponía una oferta tan interesante....
De mi tía me quedó... pues su nombre.
Y mi pobre madre mirándome: pues va a ser verdad que está delgadita. ¿podremos criarlas sanas y fuertes, tan poquito que tenemos allí en Portugal?... y se lo empezó a pensar..... Van a poder darle más caprichos...Va a tener mejores trajes.... etc.. Yo muy mosca, todo hay que decirlo, y mi hermana, que pensaba que se iba a quedar sola, pero que así le tocaba a más, no acababa de verlo claro. José Guillermo (que llevaba de segundo nombre el de su padrino, que es el que aspiraba a tenerme como hija), mi hermano, seguro que pensaba ¡bravo, una menos!..
Pero también estaba mi abuela, para ayudar a tomar una decisión:...¡Tú estás loca! ¡ni las gitanas piensan en dar a sus hijos! (es que antes se decía así, gitanas, y no étnicas, como ahora, y nadie se sentía ofendido).
Mi tía Merceditas le decía: La adoptamos y le ponemos nuestros apellidos.
Ahí sí que empezó a tenerlo muy clarito mi madre. Entre lo de la gitana y que yo perdiese mis apellidos.....
Al final dijo no. Y quedamos toda la familia unida. ¡Pues menos mal!.
Pero cómo me ponga a pensar lo bien que habría vivido con tanta abundancia.... Y los trajes... y la herencia.....
¡Quién sabe dónde estaría ahora!.
Aunque salimos tan parecidas, que viviendo las dos en la misma ciudad, a ver cuánto tiempo hubiésemos tardado en saber la cruda verdad...
Un beso a mis padres, por no haber cedido a la presión psicológica que suponía una oferta tan interesante....
De mi tía me quedó... pues su nombre.
jueves, 6 de diciembre de 2007
LA SONRISA DE MAMA
Y le doy vueltas a la sonrisa.
¿Cómo se puede sonreir en un momento así, incluso para la foto?
Sonríe
y no tiene lavadora. Tendrá que lavar todo a mano.
Sonríe
Y no tiene calefacción ni agua caliente.
Sonríe
Y no hay los grandes almacenes de ahora, ni las tiendas atiborradas de toda clase de artículos para bebé. ¿Cómo es posible que sin esperarnos, ya tengamos el vestidito igual? ¿Se habrán quedado toda la noche la abuela, la tía y quién sabe quién, cosiendo a toda prisa para que estuviéramos tan guapitas?
Sonríe
Y no me imagino el viaje que tendrán que hacer, seis meses después, desde Carballo, un pueblo de la Coruña, hasta Oporto, donde les ha tocado vivir. ¡Por qué carreteras, por qué caminos de tierra! con tres niños pequeños.... ¿Autobús.... tren...... cuántos días?....
Sonríe
Y aún faltan muchos años para que existan los Dodotis, y todavía, creo, no existía el plástico, que impediría que se manchara toda la ropa, en cada pisito o pasito.
Sonríe
Y aún no sabe si va a tener leche para alimentar a dos boquitas. Sí que la tuvo, y pudo alimentarnos durante un año.
Sonríe
Y tienen un sueldo pequeñito, casi tan pequeñito como sus bebés. Su marido un "mileurista" que diríamos hoy, y bajo ningún concepto permitiría que su mujer trabajase. El era suficiente hombre para llevar adelante a toda la familia. Su mujer estaría como una reina en su casa, cuidando la prole que Dios quiera mandarles.
Sonríe
Y aún no sabe qué nombre poner a sus niñas ¿de sus abuelas, de su madre, de su hermana, de sus madrinas?...... quiere nombres dobles, porque le gusta mucho esa costumbre en Portugal. Así que nos caerán por lo menos dos. Y eso sí, tras nuestro nombre "del Perpetuo Socorro", para que su querida virgen nos proteja siempre.
Sonríe
Y no pudo estar su marido con ella, porque no le dieron permiso para estar en el momento del nacimiento y ayudarla, y consolarla, y conocer a sus niñas, y tardará aún mucho en conocerlas... Por teléfono, tuvo que comunicarle que era padre de dos. Y por carta, contándole como había sucedido todo, y lo bien que estaba, aunque se la dictaba a su hermana Mariángeles, por no poder hacerlo ella.
Sonríe
Porque a su carta, le respondió con un "Querida mujercita ¡y qué mujer, caramba!"
Sonríe
Porque recuerda que quería tener una hija, y para eso visitó una iglesia en la que le decían que la Virgen concedía lo que le pedían. Y pidió una niña. Y porque le hablaron de otra Iglesias, en la que también había una Virgen que concedía los deseos. Y pidió una niña.
Sonríe
Porque por haber pedido dos veces... pasó lo que pasó.
¿Cómo se puede sonreir en un momento así, incluso para la foto?
Sonríe
y no tiene lavadora. Tendrá que lavar todo a mano.
Sonríe
Y no tiene calefacción ni agua caliente.
Sonríe
Y no hay los grandes almacenes de ahora, ni las tiendas atiborradas de toda clase de artículos para bebé. ¿Cómo es posible que sin esperarnos, ya tengamos el vestidito igual? ¿Se habrán quedado toda la noche la abuela, la tía y quién sabe quién, cosiendo a toda prisa para que estuviéramos tan guapitas?
Sonríe
Y no me imagino el viaje que tendrán que hacer, seis meses después, desde Carballo, un pueblo de la Coruña, hasta Oporto, donde les ha tocado vivir. ¡Por qué carreteras, por qué caminos de tierra! con tres niños pequeños.... ¿Autobús.... tren...... cuántos días?....
Sonríe
Y aún faltan muchos años para que existan los Dodotis, y todavía, creo, no existía el plástico, que impediría que se manchara toda la ropa, en cada pisito o pasito.
Sonríe
Y aún no sabe si va a tener leche para alimentar a dos boquitas. Sí que la tuvo, y pudo alimentarnos durante un año.
Sonríe
Y tienen un sueldo pequeñito, casi tan pequeñito como sus bebés. Su marido un "mileurista" que diríamos hoy, y bajo ningún concepto permitiría que su mujer trabajase. El era suficiente hombre para llevar adelante a toda la familia. Su mujer estaría como una reina en su casa, cuidando la prole que Dios quiera mandarles.
Sonríe
Y aún no sabe qué nombre poner a sus niñas ¿de sus abuelas, de su madre, de su hermana, de sus madrinas?...... quiere nombres dobles, porque le gusta mucho esa costumbre en Portugal. Así que nos caerán por lo menos dos. Y eso sí, tras nuestro nombre "del Perpetuo Socorro", para que su querida virgen nos proteja siempre.
Sonríe
Y no pudo estar su marido con ella, porque no le dieron permiso para estar en el momento del nacimiento y ayudarla, y consolarla, y conocer a sus niñas, y tardará aún mucho en conocerlas... Por teléfono, tuvo que comunicarle que era padre de dos. Y por carta, contándole como había sucedido todo, y lo bien que estaba, aunque se la dictaba a su hermana Mariángeles, por no poder hacerlo ella.
Sonríe
Porque a su carta, le respondió con un "Querida mujercita ¡y qué mujer, caramba!"
Sonríe
Porque recuerda que quería tener una hija, y para eso visitó una iglesia en la que le decían que la Virgen concedía lo que le pedían. Y pidió una niña. Y porque le hablaron de otra Iglesias, en la que también había una Virgen que concedía los deseos. Y pidió una niña.
Sonríe
Porque por haber pedido dos veces... pasó lo que pasó.
martes, 4 de diciembre de 2007
NUESTRO PRIMER DIA
Aquí me tenéis, a los dos días de haber nacido. No puedo saber cuál soy de las dos, si la que duerme sonriendo, o simplemente la que está durmiendo. Siempre tendremos este conflicto. Para saber quién somos, en las fotos de cuando eramos pequeñas, le preguntamos a nuestros dos hermanos. Ellos sí que saben. Pero nosostros..... ¿Por qué no sabremos nunca cuál somos? ¿será que nos da lo mismo?.
Y ahí está mi hermanito, nuestro hermanito, que nos lleva dieciséis meses. Se nota que está absolutamente desesperado. No es para menos. Porque una cosa es que seas un príncipe destronado, que ya es, y otra, muy otra, la suerte que le tocó a él: ser doblemente destronado. Con razón siempre dijo que las desgracias nunca vienen solas....
¿Y mi, nuestra madre, cómo es posible que pueda sonreir?.... A cualquiera que nos pasase eso, incluso hoy día, es para llevarse un susto.... Pero si pensamos en hace cincuenta y ocho años......
Ella no sabía ni por asomo que esperaba gemelas.¡Aún pasarían muchos años hasta que se descubriese eso de la Ecografía, eso de hacer fotografías dentro del seno materno..... Simplemente, ocurría. Mi madre acababa de tenerme, por supuesto en la casa de su madre, y cuando ya se disponía a descansar del esfuerzo, va y le dice la comadrona: Uy,,... que parece que viene otra...
Para morirse. Y allí estaba mi hermanita, que no le daba la gana de salir... Ella pensaba: ¡Con lo bien que estoy ahora! ¡Todo el sitio para mí! ¡ni hablar, que yo de aquí no salgo... y yo venga a mirar el agujero que acababa de dejar, y diciendo ¡menuda fresca!, a fuerza de darme patadas, no tuve más remedio que salir y ella.... pero también estaba preocupada. La verdad es que yo no sabía que ahí dentro se podía estar sola. Sino ¡de qué! porque además de las patadas, que ayudaban, no voy a decir que no, tenía mucha curiosidad por lo que habría fuera de aquel lugar, que ya se había hecho demasiado pequeño para dos personas. ¡Y mira si no sale ahora...! era como si se me hubiese quedado un trozo de mi dentro.
Y ahí está mi hermanito, nuestro hermanito, que nos lleva dieciséis meses. Se nota que está absolutamente desesperado. No es para menos. Porque una cosa es que seas un príncipe destronado, que ya es, y otra, muy otra, la suerte que le tocó a él: ser doblemente destronado. Con razón siempre dijo que las desgracias nunca vienen solas....
¿Y mi, nuestra madre, cómo es posible que pueda sonreir?.... A cualquiera que nos pasase eso, incluso hoy día, es para llevarse un susto.... Pero si pensamos en hace cincuenta y ocho años......
Ella no sabía ni por asomo que esperaba gemelas.¡Aún pasarían muchos años hasta que se descubriese eso de la Ecografía, eso de hacer fotografías dentro del seno materno..... Simplemente, ocurría. Mi madre acababa de tenerme, por supuesto en la casa de su madre, y cuando ya se disponía a descansar del esfuerzo, va y le dice la comadrona: Uy,,... que parece que viene otra...
Para morirse. Y allí estaba mi hermanita, que no le daba la gana de salir... Ella pensaba: ¡Con lo bien que estoy ahora! ¡Todo el sitio para mí! ¡ni hablar, que yo de aquí no salgo... y yo venga a mirar el agujero que acababa de dejar, y diciendo ¡menuda fresca!, a fuerza de darme patadas, no tuve más remedio que salir y ella.... pero también estaba preocupada. La verdad es que yo no sabía que ahí dentro se podía estar sola. Sino ¡de qué! porque además de las patadas, que ayudaban, no voy a decir que no, tenía mucha curiosidad por lo que habría fuera de aquel lugar, que ya se había hecho demasiado pequeño para dos personas. ¡Y mira si no sale ahora...! era como si se me hubiese quedado un trozo de mi dentro.
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FALDON DE CRISTIANAR
Con este faldón se bautizaron nuestro padre y nuestro abuelo.