Ya, pero la otra cigüeña lleva un niño. Vamos, tranquilidad, y analicemos los datos que tenemos.
Primero,
en aquellas épocas no se sabía si ibas a tener niño o niña. Por eso hay dos
cigüeñas. Para no tener ningún riesgo de equivocarse.
Por
fin, el dato definitivo para saber de qué año era: José Guillermo nació en
diciembre e Isabel en Noviembre.
¡No
hay duda, es de diciembre de 1948! No se puede felicitar por un nacimiento que
va a producirse dentro de once o doce meses. Y sí por si julio es el mes
probable.
Y
ahora empezamos a leer la postal de otra manera… A verla y analizarla bajo el
nuevo prisma:
Y
nos asombramos de tanta clarividencia.
¿Por
qué nuestra queridísima tía Mariángeles pinta dos cigüeñas y no una?
Sin
embargo, arrepentida la pobre del susto que podría dar a nuestros padres (José
Guillermo acababa de cumplir un añito), dice: ¡pero no asustaros! Que la otra
cigüeña va camino de otra casa… no son todos para vosotros…
Seguimos
examinando la tarjeta:
Por
delante, un escrito, con letra distinta, de nuestro padre:
…por
acaso, la cigüeña se equivocó y entró en la misma casa…
¿Cuándo
lo habrá escrito? ¿Cuándo recordó, de repente, la postal?
Suponemos
que habrían pasado unos días, o tal vez meses, hasta que asimiló que había
tenido gemelas.
O
fue nuestra madre la que se acordó de la postal y se la enseñó (si, va a ser
así, porque los hombres no suelen estar en esas cosas) y le pudo decir: Pero
¿por qué le habrá puesto a Mercedes Rosa el pijama azul?.